Salud, cuidados y bienestar: Dimensiones de un mismo derecho para la infancia.

Salud, cuidados y bienestar: Dimensiones de un mismo derecho para la infancia

La literatura actual da cuenta de la evolución de lo que comprende la salud, dejando de ser la no existencia o eliminación de enfermedad o factor de supervivencia, a ser una condición integral, salutogénica y ecológica. Para el caso de la infancia, prever su bienestar integral y garantizar la maximización de sus posibilidades de desarrollo son lo que se comprende por salud. El artículo 24 de la Convención de los Derechos del niño (1989) la define como derecho, lo que implica el accionar político del Estado, la sociedad y las familias para prever el acceso pleno a los servicios de salud y sanidad, y la prevención y el tratamiento de enfermedades; lo que implica la interacción multisectorial y la diversificación en su máxima expresión.

Son muchos los acuerdos y compromisos internacionales que aportan al logro de la una salud plena para la infancia. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODS 2030) la define en su objetivo 3, pero también es comprensible la interdependencia con otras metas, relativas a la lucha contra la pobreza, la educación de calidad, la equidad de género, acceso al agua y sanidad, y a la concreción de alianzas. Betzabé Butrón[1] (2024) da cuenta del seguimiento sobre el tema salud al 2023, a través del Independent Group of Scientists appointed by the Secretary General, da cuenta del “llamado a traducir los acuerdos en un sostenido compromiso político, expresado en la formulación de políticas integrales que abarquen las dimensiones económicas, sociales y ambientales, y se incluyan una gobernanza clara que asegure un financiamiento continuo en escenarios de cambios políticos y de gobierno, así como escenarios de conflictos o pandemias.”

Hablar de garantizar el bienestar integral de la infancia como derecho nos lleva a pensar en las dimensiones que implica cuidar y proteger para el goce pleno de salud. La etapa de vida más sensible y estratégica es la primera infancia. Son muchos los postulados que dan cuenta de las capacidades de desarrollo que se dan dentro de los primeros 1000 días de vida, abarcando desde la gestación, y que se afianzan dentro de los inicios de la escolarización formal. Para esta población, incidir en sus entornos seguros y saludables, así como la protección especial para garantizar el desarrollo de sus capacidades en ausencia de enfermedad, conlleva además la focalización en las vulnerabilidades (violencia, pobreza, etc.) y la debida atención al entorno familiar, más en específico al binomio madre/niñ@.  Adquiere mucha preponderancia entonces la concepción de cuidados como visión política integral, sistémica, que se enmarque en visiones de desarrollo ciudadano en su amplio entendimiento.

Son muchos los países que vienen trabajando y generando compromisos políticos a través de leyes y programas para la atención sistémica madre/niño como parte de estrategias de cuidados integrales. En el ámbito de la OEA, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presentó en el 2025 la Opinión Consultiva N° 31/25 en la que define los alcances del derecho al cuidado y su interrelación con otros derechos; alentando a instrumentalización de Sistemas Nacionales de Cuidado (SNC), y a señalar que la infancia y adolescencia, por sus momentos particulares de desarrollo y adquisición de capacidades, son sujetos que ameritan protección y cuidado. Estos postulados además consolidan la debida atención por los cuidadores, básicamente dando cuenta de la preocupación por las mujeres y sus roles en los cuidados, buscando propiciar la protección de sus derechos también.  La CELADE/CEPAL en 2023 advirtió a través de su estudio demográfico, sobre los “crisis de los cuidados” expresados en la ausencia de mecanismos que prevean los cuidados de las mujeres durante la gestación, parto y la crianza dentro de los primeros años de sus hijos/as; agudizado además por la precariedad de sus entornos laborales (informalidad), la ausencia de acceso a servicios sociales, madres cabeza de familia y mujeres pertenecientes a grupos vulnerables o en situación de pobreza. 

Philippe Ariès (1914-1984) argumenta en “Siglos de Infancia” (1960) que la infancia es una construcción social moderna, no natural, que surge entre los siglos XVI y XVIII; momentos en que se inicia una preocupación por la fragilidad y la necesaria protección que requieren. La evaluación empírica del concepto da muestras de la importancia de las familias y la educación[2], lo que consolida a su vez la transformación de los enfoques de cuidados integrales; en la que ahora se le da mayor valor al desarrollo social y vincular de la infancia, reivindicando y fortaleciendo las formas de apego seguro, evitando la separación innecesaria[3] de los entornos familiares, e interviniendo en la salud mental desde temprana edad en sus cuidadores.

La Organización Mundial de la Salud, en el 2014, presentó la iniciativa “Plan Todos los Recién Nacidos”[4], en el que exhorta mejorar la calidad y el acceso a la salud materno infantil, a través de la atención especial durante el parto, nacimiento y primeros momentos de vida, reduciendo desigualdades en el acceso y servicios, con enfoque en las familias y comunidades, entre otros.  Sin embargo, también da cuenta de algunas alarmas: Las muertes neonatales representan el 45% de las muertes infantiles menores de cinco años a nivel mundial, lo que se traduce en 2,7 millones de vidas perdidas cada año. Además, 2,6 millones de bebés mueren en los últimos tres meses de embarazo o durante el parto (muerte fetal) y se producen 303 000 muertes maternas anualmente; por lo que concluye en que “La salud de la mujer y el niño es una inversión inteligente, en particular si se dedica específicamente a la atención durante el nacimiento: Una cobertura elevada de atención en torno al momento del nacimiento y de atención de recién nacidos de pequeño tamaño y enfermos salvaría casi tres millones de vidas”.

Es indiscutible para este momento darle la mayor importancia a la lactancia materna y la consolidación de entornos saludables basados en la nutrición. María de los Ángeles Acosta[5] pone la atención en la preponderancia reconocida de la lactancia materna para el primer año de vida, pero también de su valor cultural para la consolidación del apego y el desarrollo socioemocional infantil. El Marco de Inversión en la Nutrición 2024 (Banco Mundial)[6] reivindica la importancia de crear entornos saludables para la lactante y la infancia, mejorando la inversión y acceso a nutrientes principales durante los primeros mil días de vida; buscando cambiar la conducta de los consumidores. Estas visiones también son recogidas y tratadas en la Estrategia Mundial para la Salud de la Mujer, el Niño y el Adolescente (2016-2030): desarrollo en la primera infancia[7].

En este mes de abril en el que se hace un llamado global a promover la salud, desde el IINOEA queremos reivindicar la importancia de la interdependencia de este derecho con todas sus otras dimensiones de la ciudadanía infantil y adolescente; fortalecer las políticas de atención integral y cuidados para la primera infancia, y la importancia de crear subsistemas de atención al binomio materno infantil en toda nuestra región americana.


[1] Butrón B. “La colaboración entre los sectores de la salud y la educación: ¿Realidad o promesa?” Boletín Infancia #18. Primera Infancia. Pag. 63. IINOEA nov. 2024

[2] Los compromisos de la Conferencia Mundial de Tashkent (Unesco, 2022) consolida la intervención integral a la primera infancia, dándole preponderancia a las estrategias de cuidados y educación desde el enfoque sistémico (AEPI)

[3] De acuerdo a las Directrices obre las modalidades alternativas del cuidado de los niños: un marco de Naciones Unidas (2009)

[4] https://www.who.int/initiatives/every-newborn-action-plan

[5] Acosta M. “De la norma biológica a un estilo de crianza: el proceso cultural de la lactancia materna”. Boletín Infancia #18. Primera Infancia, pag. 117. IINOEA nov. 2024

[6] https://openknowledge.worldbank.org/server/api/core/bitstreams/9eb5be17-352f-4e5f-8870-86da03a5b8da/content#:~:text=ampliar%20las%20acciones-,nutricionales%20basadas%20en%20evidencias,3).

[7] https://iris.who.int/server/api/core/bitstreams/6a27d0c3-71eb-4243-85a2-608472a096b3/content