Luis Morquio: pionero en la promoción de los derechos de las infancias en América

Luis Morquio: pionero en la promoción de los derechos de las infancias en América

Luis Morquio nació en Montevideo el 24 de septiembre de 1867 y fue una figura clave en el desarrollo de la pediatría y la protección y promoción de derechos de las infancias en América. Médico humanista y comprometido con el bienestar integral de niños, niñas y adolescentes, dejó un legado profundo tanto en el ámbito médico como en el desarrollo de políticas sociales regionales.

Formación y trayectoria profesional

Tras estudiar en la Escuela de Artes y Oficios, Morquio ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, donde se graduó como médico. Más adelante, se perfeccionó en pediatría en París, formándose con los principales referentes de la época.

A su regreso a Uruguay, se convirtió en una figura central del desarrollo de la medicina infantil: fue profesor titular de Medicina Infantil, médico del Hospital de Caridad y director del Asilo de Expósitos y Huérfanos. Desde estos espacios impulsó reformas fundamentales en la atención de niños sin cuidado parental y promovió una visión integral de la atención médica, centrada no solo en el diagnóstico, sino también en la evolución y tratamiento del paciente.

Un compromiso regional y social

Morquio fue un precursor de la pediatría social en Uruguay, entendida como una práctica médica profundamente conectada con la realidad social de los niños y niñas. Promovió la creación de instituciones académicas y científicas como la Sociedad de Pediatría de Montevideo en 1915 —hoy Sociedad Uruguaya de Pediatría.

También fue impulsor de publicaciones científicas regionales como los Archivos Latinoamericanos de Pediatría, una de las primeras revistas especializadas en difundir trabajos médicos y sociales sobre la infancia en América Latina.

El nacimiento del Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes

En el marco del movimiento regional de modernización y de una creciente preocupación por las condiciones de vida de la infancia, Morquio jugó un rol decisivo en la creación de un organismo internacional dedicado exclusivamente a la protección de niños y niñas.

Durante el Segundo Congreso Panamericano del Niño, celebrado en Montevideo en 1919, propuso la creación de un instituto interamericano para coordinar políticas de infancia en el continente. Su propuesta fue aprobada en 1924, y el 9 de junio de 1927, diez países de América firmaron el acta fundacional del Instituto Internacional Americano de Protección a la Infancia, actualmente conocido como Instituto Interamericano del Niño, la Niña y Adolescentes (IIN-OEA).

En el acto inaugural, el Dr. Morquio presentó la Tabla de los Derechos del Niño, uno de los antecedentes más relevantes de la futura Convención sobre los Derechos del Niño en el continente. En su discurso expresó:

“Ya no es la caridad, por noble que sea, la fórmula que dirige la acción, sino que es el deber, que obliga a prestar al niño abandonado o en estado de miseria física y moral, la protección individual y colectiva, para que pueda mañana llenar su misión dignamente, en beneficio, no solo de sí mismo, sino también de la comunidad y de la patria.”

Ese mismo año se publicó el primer número del Boletín del Instituto, hoy conocido como Boletín IINfancia, una herramienta de difusión que aún continúa en vigencia, fortaleciendo la investigación y el debate sobre infancia y adolescencia en la región.

Reconocimientos y legado internacional

Además de su labor regional, Morquio fue miembro activo de organismos internacionales vinculados a la infancia, como la Sociedad de Protección a la Infancia de Río de Janeiro, el Bureau Internacional Permanente para la Protección de la Primera Infancia y la Unión Internacional de Socorro de la Infancia, con sede en Ginebra. Fue reconocido con distinciones como el Diploma de Honor de la Liga Nacional Belga de Protección a la Infancia.

Un legado vigente

Luis Morquio dirigió el Instituto Interamericano desde su fundación en 1927 hasta su fallecimiento en 1935. Su legado perdura no solo en las instituciones que creó, sino también en los principios que defendió: la infancia como prioridad ética, política y social para el desarrollo de nuestras sociedades.

Su firme legado en la constante defensa y promoción para que los niños, niñas y adolescentes puedan ejercer sus derechos, continúa acompañando al organismo hasta el día de hoy.