02 de mayo «Día Mundial contra el Bullying o Acoso Escolar»

02 de mayo «Día Mundial contra el Bullying o Acoso Escolar»

 

Prevenir o identificar a tiempo todas las violencias hacia niñas, niños y adolescentes, cualquiera sea el entorno cotidiano en que ocurran, es proteger de forma integral, es garantir el ejercicio de derechos, y nos compete a todas y todos desde los diferentes roles adultos que ocupemos.

En tiempos de aislamientos y de cierres de centros educativos, este tipo de conductas pueden tomar otra materialización, pero no perder su efecto de daño psicoemocional.

La violencia interpersonal, violencia entre pares, debe entenderse de forma sistémica, integrada a una serie concatenada de violencias que se producen en forma permanente en la sociedad. Factores sociales, económicos, políticos, etc., se actualizan a diario generando situaciones de pobreza, exclusión, discriminación, desnutrición, así como diferentes posibilidades de acceso a bienes y servicios.

Esta estructural desigualdad, violenta; y es desnaturalizándola, reaccionando ante ella, poniéndole palabras, gritos, voz, demanda social, la forma de combatirla para transformarla.

También es con palabras la forma de identificar y responder ante su emergencia.

Palabras que contengan emociones y acompañen procesos de elaboración a quienes sufren; palabras que apoyen y alienten a educadores y trabajadores sociales en su crucial labor de identificar situaciones vulneradoras de derechos, buscando transformar aquellos intrincados procesos que las generan; palabras que definan políticas públicas, planes y proyectos sociales que identifiquen y respondan restaurando derechos; palabras que sancionen a quienes violentan buscando un abordaje mediador al conflicto y con base en respuestas esperanzadoras desde la educación social; palabras que lleguen a tiempo para cuestionar patrones de conductas aprendidos trans e intergeneracionalmente, y así prevenir vulneraciones de derechos, las cuales, en su amplia mayoría, se sustentan en la cosificación del otro/a, en el no poder sentir la fundamental empatía que haga visible el sufrimiento en terceras/os.

Las situaciones de agresión entre pares en el ámbito escolar o institucional pueden darse de forma esporádica o con frecuencia sostenida. El fenómeno del bullying o acoso, es un tipo especial de agresión, que se caracteriza por la intencionalidad en el daño y la frecuencia y repetición en el tiempo. Ha sido definido como una conducta cruel continuada y deliberada, que incluye diversas formas de violencia y malos tratos (verbales, morales, físicos). El fin de este comportamiento es someter y atemorizar al niño o niña objeto de acoso. En algunas ocasiones se establecen pactos implícitos o explícitos de silencio, de modo que el niño o niña víctima no solicita ayuda.

A todo nivel, el sistema de protección integral debe accionar buscando reconstruir la red de protección, asegurando que ambas partes sean abordadas en su especificidad.

Problematizar el modo en que nos vinculamos, cuestionar algunas matrices culturalmente arraigadas, serán elementos base del accionar preventivo y promotor de relaciones saludables entre niñas, niños y adolescentes.

Finalizamos, recordando que el ámbito escolar es uno de los ámbitos privilegiados para la identificación de vulneraciones de derechos en niñas y niños, por tanto, desde diferentes sectores o actores sociales, debemos proteger, aportar y respaldar el fortalecimiento de su institucionalidad, así como su capacidad de identificar situaciones de vulneración, para fortalecer respuestas protectoras y garantistas del ejercicio de derechos de niñas, niños y adolescentes.